1.10.10

Cosas de Casa II: La plancha

En su día dije que poner una lavadora era un verdadero rompecabezas, pero el tener que plancharla después no se queda corto. Para ser sincero lo hago poco, porque cada vez que me pongo pueden pasar un par de horicas y tener dos camisetas planchadas.

¿Cuándo están las camisetas bien planchadas? Cuando le quedan cuatro arrugas, tres, dos o una, bueno esto último no se ha dado el caso. No hay cosa que más me joda que ver una arruga en la camiseta, coger la plancha, pasársela por encima, acabar orgulloso de haberla quitado y… darle la vuelta a la camiseta y contemplar como aparece otra en la otra cara, hay que joderse. Al final se convierte en un círculo vicioso, nunca se acaba de planchar una camiseta a la perfección para un hombre. Y cuando todo parece que ha llegado a su fin, hay que ponerse a doblarlas, que nunca quedan iguales, así que mi mujer me dijo que las colgara en perchas, acho y no sabes lo que ahorro, ya no me entran sudores.

Y no quiero hablar de una camisa, que eso ya es para morirse, para empezar no encuentro nunca la manera correcta de colocarla sobre la tabla, siempre hay alguna parte que no se queda plana para pasarle la plancha. Por no hablar del momento manga, eso es de locos… ¿cuánto tiempo puedo estar con una? normalmente hasta que vea aparecer a mi mujer y se encienda por la lentitud con la que miro a la camisa, ese es el tiempo correcto. No conozco camisa planchada por mi que no haya acabado con una arruga que divide la manga a lo largo en dos partes totalmente asimétricas.

Lo que da gusto es planchar unos vaqueros, eso si que no da problemas, le pasas para arriba y para abajo la plancha y cuando parece que está bien pues lo cuelgas en una percha, para eso no hay que ser muy meticuloso, total en cuanto te los pongas al día siguiente ya estás como estaban en el cesto de la ropa.

En resumidas cuentas, es ponerme delante de una plancha con un montón de ropa y pensar que tengo un puzzle de mil piezas ante mí para acabarlo en menos de una hora. ¿A que dan ganas de salir corriendo?



27.9.10

Operación post bikini

Después de un fin de semana intenso, entre la bici, boda y comidas varias junto a múltiples celebraciones, estoy para tirarme al suelo y comenzar a rodar. Lo único que he hecho para no engordar ha sido unos 30 Km entre el Camino de los Puros y el Relojero por la Sierra de Carrascoy y creo que no ha sido suficiente para compensar.

No hay nada como intentar perder los kilillos de sobra, que no son pocos, para que aparezcan bodas, comidas, cenas, cumpleaños y celebraciones varias. Uno siempre prefiere una buena tartica de queso a un plato de judías verdes o unas marineras y sus caballitos en el Fénix que una ensaladica de tomate y cebolla.

Cuando llegué del verano comencé mi operación post bikini porque esto estaba empezando a coger tintes un poco dramáticos y aunque esto empezó bien, ahora parece que he puesto el freno de mano, aunque uno como siempre se mira bien y me queda el consuelo de pensar que estoy cogiendo buenas curvas con tanta bici, los tres días por semana no me los quita nadie, aunque luego no quede reflejado expresamente con mi amigo el peso. Siempre me quedará la esperanza de pensar que estoy perdiendo grasa y ganando un poquito de músculo. Siempre se lo he oido decir a los expertos y a uno se le quedan marcadas esas frases cuando las oyes decir a un dietista en alguno de esos programas mañaneros de nuestras televisiones y cuando llega el momento hacemos nuestras esas frases para justificar lo que nos pasa.



P.D. A partr de ahora acompañaré cada post con una canción, así tendrás oportunidad de escuhcar algo de música. Si quieres más información de la canción o el grupo no dudes en comentarlo.

20.9.10

La bici.

Ahora me ha dado por la bicicleta. El año pasado por estas fechas comencé a cogerla pera al final todo se quedó en un amago de salidas esporádicas. Pero ahora la cosa ha cambiado, me lo estoy tomando en serio, que salgo unas 3 veces por semana y cada vez subimos mejor, aunque eso va por días.

A mi lo que me gusta es tirarme para abajo, porque cuando me toca pedalear por las pendientes que hay en la sierra de Carrascoy en Murcia, lo paso mal, pero que muy mal. Que me tiro una hora para subir, lo que ves que hacen otros en 40 minutos, eso si, nunca llego fuera de control. Pero cuando toca bajar, allí estoy yo el primero abriendo fila, si hay que pegársela, allí está el de la cabeza más dura.

La sensación de llegar a pillar los 68 km/h bajando, solo lo conseguí una vez, y cuando vi que el cuentakilómetros marcaba eso, casi me cago por la pata abajo, creo que presioné tanto los frenos que casi me quedo sin pastillas. Así que me imagino a los profesionales que bajan mucho más rápidos que cualquier mortal y te das cuenta de lo que se juegan en cualquier descenso.

Pero lo que verdaderamente mola de la bicicleta, es perderte por la sierra, rodeado de vegetación, respirando aire puro y disfrutando de las vistas de mi Muria querida y su huerta desde lo más alto, eso es belleza.

16.9.10

Volver a empezar

Que llevo tiempo sin escribir, ya lo sé, y que llevo tiempo meditando que hacer… también. He estado deshojando la margarita todo el verano. Que cierro el blog, a veces es lo mejor. Seguir meditando, pues algo así estaba haciendo pues me di hasta el uno de septiembre y mira las fechas en las que estamos y por último, volver a retomar por octava vez esta maldita locura de los blogs.

Escribir para uno mismo, para otros y para el que cae de repente en la página y sin saber porqué decide echar un vistazo a mi maldita locura. También aquellos amigos que un día me dicen, ¡chacho, que no escribes na! y uno que nunca imagina que le leyera nadie, pues que quieres que te diga, me sube la autoestima, aunque sepa que a veces lo que escriba sea más bien un diario, un poco rarito… pero un diario y que a pocos suele importar.

El caso es que he decidido volver y con un pequeño cambio de look, para no ver siempre lo mismo. Tengo ganas de escribir y por eso vuelvo. Me han pasado tantas cosas y hay tantas que están por venir, que me paso el día martirizando mi mente con pensamientos absurdos sobre la vida y todo lo que ello engloba. Así que si no pasa nada, por lo menos intentaré dar señales de vida un par de veces por semana, no vaya a ser que haya alguien que me lea y le apetezca saludarme.

20.4.10

Musical de Michael Jackson


El fin de semana pasado estuve por Madrid, allí que me fui a la capital en busca del musical de King of Pop, vamos el de Michael. No iba yo muy confiado de lo que iba a ver, pero era un regalo que había que degustar en plena Gran Vía madrileña.

Tenía dudas, porque después de que en el 92, lo hubiera visto en directo en el Vicente Calderón cualquier imitación o algo a lo que se asemejara me podía resultar patético e insultante para el más grande del pop, pero joer, que grata sorpresa. Salí de allí con ganas de ir tocándome los huevos todo el camino al coche e ir señalando con el dedo al de mi derecha, al de la izquierda y al cielo.

Me planteé incluso el caminar un ratico hacia atrás, arrastrando los pies por el suelo, con un leve movimiento de cabeza y hombros acompasado y acabar con un giro inesperado, para quedarme plantado en la mitad de la Plaza de España delante del parquímetro unos segundos sin moverme, antes de pagar los 10 euricos de un estacionamiento del coche en pleno centro madrileño.


Estuvo bien la cosa, recordar canciones y ver a un tío, con un parecido razonable a Jackson, pegarse unos bailacos como si hubiera revivido. Luego salía otro por allí que se parecía menos, pero que si cerrabas los ojos te podía sonar casi igual, para acabar remantando la faena un zagalico de 7 años que ya apuntaba maneras como si del mismísimo Michael, de los Jackson Five se tratara.


Aquello estaba repleto de frikys incondicionales, algunos entendibles y otros no tanto. A mi izquierda tenía a una fan que iba preparada con todo lo necesario. Camiseta negra, camisa blanca abierta con una cinta roja que rodeaba su bíceps y por último su gorro, eso no puede faltar en un fan de Michael. Luego a mi derecha, teníamos a unas chicas con su madre, una de ellas no llegaba a los quince y yo me preguntaba ¿Cuándo conocieron al Rey del Pop? Pero la lección la llevaban bien aprendida, todos los bailes de thriller, Smooth Criminal y las letras se las sabían al dedillo, coño, como si se hubiera estado preparando para ese día, aunque todo volvía a la realidad cuando aparecían por el escenario algún bailarín que había por allí del programa Fama, un tal Álex que le provocaba más sulfuro que el doble de Michael.

En resumidas cuentas, me gustó el musical, dinámico, entretenido, recordando sus mejores canciones, sus escenografías y sin intentar ser, sino parecer y recordar al más grande, introducido siempre por anécdotas sobre su vida. Estuvo muy bien y recomendable, dicho por mi señora que le gustan más los musicales que a un tonto un lápiz y me vale, porque ella nunca ha sido fan de Michael Jackson. Lo recomiendo ¿te gustaba Michael? ¿Y los musicales?

25.3.10

Ramón Gaya. Lazos de retorno. Ángel Polvoriento

Ando bastante liado y no tengo tiempo para escribir ni unas palabras, por eso hoy, a un día del Viernes de Dolores, principio de la Semana Santa de Murcia he creido conveniente publicar un artículo de Ramón Gaya, que este año ha salido en la revista "Nazarenos" de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Murcia y que en 1934, escribió Ramón Gaya para La verdad.
Cuando lo leí la otra noche me pareció maravilloso. Aquí os lo dejo para que lo disfrutéis y si queréis, podéis opinar sobre él.



El durmiente de Salzillo. 1975.
Óleo/lienzo. 73 x 92 cm.
Lazo de retorno
Ángel Polvoriento
La Verdad. “Letras y Artes”. 24 de mayo de 1934

Entrando en Murcia se me rompen los años de distancia, y ese día cualquiera olvidado, se acerca a mí, que este hoy se convierte en día doble, cargado de dos vidas.
Lo más bello de Murcia es el polvo. Lo que dota al paisaje de esa finura japonesa, de esos atardeceres densos, es el polvo. El polvo ha puesto en la arquitectura sus dedos como plumas descansando. La Puerta del Perdón y el Palacio Episcopal han ganado mucho con esta caricia blanca, con esta lluvia leve que ha quedado apoyada en los aleros, en los salientes de los escudos, sobre los vientres de los ángeles, en cada mejilla de piedra rosa.
El polvo es clave y llave de Murcia. Señor don Pulcro, señor don Limpio, si no se olvida usted de sí, no podrá penetrar nunca en el misterio murciano. Y sin traspasar su misterio nada es Murcia. Porque Murcia no es bonita, ni linda, ni amable. Una ciudad bonita es Santiago de Compostela o Ávila, un lugar lindo es Nimes o Versalles y un aire amable es Galicia. Murcia, extrañamente bella. Porque tampoco es Cádiz, aunque Cádiz sea su más y mejor hermano.
El río Segura no es de agua; es de tierra encendida. Y el verdadero río de Murcia es el Malecón. Polvo todo, hasta los ríos. Pero el polvo murciano no está muerto, no es polvo de ruina, de ese que hay cuando ha pasado la guerra; no es un despojo nunca. El polvo de Murcia vive, está latiendo, respira como las hormigas, y todo él es eso, un hormiguero claro, diminuto, caliente.
El día sube rápido. No hay luz matinal. Ya ciego, desde el Malecón, desaparecido el contorno de todo por este sol que rompe, se destruyen también las distancias, y el paisaje es como una piedra ardiendo, como un torso aquí en los ojos. Con este peso de luz, cautivo de la siesta, encontré una cúpula en lo lejos donde asirme y dos torres (iglesia de San Antolín) que me aliviaron la mañana. Eran como una promesa de mar azul. Eran tres tulipanes hacia abajo que adornaban la hora de ternura.
Y por aquí puede bajarse, y entrar por una calle como un pasillo, por una calle intermediaria entre este mundo de huerto y rama viva que es el Malecón, con ese otro mundo de balcones ciegos, cerrados como voz enlutada. Y Salzillo.
Y Salzillo en su encierro preso. Porque al no ser escultor no sabe vivir dentro de nada guardado. Necesita el aire y el polvo. Por eso está mal en Jesús. Su “Dolorosa” es más que una imagen y menos que una escultura. La mañana es su sitio, su sala propia, su museo. Las “figuras” de Salzillo necesitan de cómplices, la vida en torno, Murcia en torno, la luz más polvorienta cogiéndoles de la cintura.
Su “Verónica” es quizá la más ordenada de sus obras, pero no es la mejor. Para Salzillo es un peligro muy grave buscar la construcción y la forma, porque tropieza enseguida con lo falso. Y tampoco su falsedad le puede ser perdonada como a Rafael, porque en Rafael es belleza.
¿Con qué quedarnos entonces, con esa frialdad adornada de arte que es la “Verónica” o con tu emoción plebeya, tu gran emoción sin espiritualidad de la “Dolorosa”?
Con todo o con nada. Con todo si estás en la calle, Salzillo. Te queremos, te queremos solamente. Eres siempre humilde al hacer tu obra, y eso es un defecto grande para un artista. La bondad sí, el amor, la ternura, pero nunca la humildad, la humildad pobre.
Con la mañana, con el polvo, y el sol, te salvas.

Ramón Gaya