
La teoría me la tengo que saber, porque a uno le dan el típico curso antes de entrar a trabajar en una fábrica y te explican el trabajo a desempeñar y el conocimiento de la máquina, pues cuando te mudas a vivir con la pareja es lo mismo. Ellas lo llevan aprendido de casa, suelen asesorarse antes de dejar su hogar familiar, y nosotros tenemos que tomar una clase nada más aterrizar del viaje de novios. No te da tiempo a disfrutar del primer día en tu nueva casa porque nada más llegar pones la primera lavadora.
Existe una cadena de manufacturado que no se me debe olvidar desde el primer día de convivencia si no quieres oír a la jefa gritar, si no un día te sienta en el despacho y te despide sin parpadear. Hay que trabajar como las manos de un robot en una cadena de montaje de un coche, no se permiten fallos. Esto va por fases:
Fase I: Mi mano coge ropa del suelo.
Fase II: La transporta al cubo de la ropa sucia.
Fase III: Cubo de la ropa sucia se transporta a la galería.
Fase IV: Única fase en la que el error humano se puede hacer patente. Separar la ropa de color de la blanca e introducirlas en la lavadora en tandas diferentes. Es aquí donde entra la pregunta del millón para un hombre ante esta situación, ¿los calzoncillos de color gris, con quién coño se lavaban? ¿ color o blanca? Pasada esta fase de incertidumbre, añades el gel y el suavizante cuando adivines donde hay que ponerlo y le das al botón de comenzar, por supuesto la rula que indica el tipo de lavado no tocarla no vayas a cagarla.
Fase V: Sacar la ropica y a tenderla.
Fase VI: Una vez seca, si se seca algún día, siempre la noto un poquito húmeda, la recoges.
Fase VII: Por último, toca separar lo que es para colgar, que para guardar en lo cajones y lo último que es para planchar, pero eso ya forma parte de otra cadena de montaje hogareña.
Me he dado cuenta que una casa es como una fábrica de coches, hay cadenas de montaje de diferentes cosas, pero al final consiste en que el coche (casa) esté acabado en prefectas condiciones para la revisión de la jefa.