
Supongo que no habrá cambiado mucho la cosa, porque cuando uno estudia, siempre te dejas un ratico libre para los jueves, menos en épocas de exámenes que ahí bajaba el número de personal en los bares, ya estábamos algunos por allí para que no decayera la fiesta. Recuerdo que en mi época de universitario y algún año más de estudiante opositor fueron pocas fiestas las que me perdí, algo impensable en la actualidad.
Lo cierto es que he amanecido con cuerpo revolucionado, con ganas de festival casero, entretenimiento colectivo y que mejor día que un jueves para llevarlo acabo. Igual esta noche en casa con Pablo y mi mujer nos montamos nuestra propia fiesta de la facultad, no sé si serán las fiestas de ciencias o de letras, pero de lo que estoy seguro es que habrá cena triturada, pañales, pijama y una buena cama donde reposar la resaca de tanta agua.
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