
Estoy algo desaparecido, pero esta vez con razón. He pasado por el quirófano para una operación de rodilla y todavía estoy rehabilitándome, tan solo han pasado dos días.
En esos momentos en los que uno se encuentra en un hospital es cuando me acuerdo yo de todas las series de medicina que han puesto y ponen en las televisiones. Desde Urgencias y su homónima española Hospital Central, a la actual House, junto a Scrubs o la americana Anantomía de Grey con su versión nacional en MIR. Todas ellas han hecho que entre ahora a un hospital y me acuerde de esos momentos y lo que es peor, que entienda el vocabulario médico.
Cuando iba hacia el quirófano tumbado en la camilla pasaban todos esos momentos que se repiten en cada una de esas series y hasta me iba descojonando por ello, que el celador pensaría que este tío está zumbado. Uno va tumbado en la camilla y mirando al techo. En esos instantes solo puedes ver las luces de los pasillos, la cara del celador que te lleva y alguno que de vez en cuando asoma el morro y te preguntan algo, sobretodo si eres alérgico a algo. Eso debe ser importante porque me lo preguntaron en menos de media hora por lo menos seis o siete personas. Se asemeja a cualquier momento de alguna de las series nombradas antes.
El mejor momento de la mañana lo viví cuando me ponían la anestesia raquídea. Estaba yo allí haciendo unos estiramientos de mis isquiotibiales acortados sentado sobre la mesa del quirófano. Un tío sujetándome hacia delante para que no me moviera y yo ahí todo jodído por el dolor en la piernas por el acortamiento y no por el pinchazo a mitad de la espalda que me iban a dar. En esos momentos de sudores a alguien se le ocurre preguntar por mi pulso y ahí mi sorpresa.- Tiene 4 de pulso- alguien contestó -no puede ser- - preparen epinefrina con rapidez, hay que inyectarle que se nos va- Menos mal que estaba despierto, si no me matan con un chufletazo de eso que tanto he oído en Uregcias cuando alguien se iba para el otro barrio. Imperó la sensatez, alguien se dio cuenta que había algo mal puesto y que yo estaba tan normal como cuando entré. Vamos que entré por una operación de menisco y casi salgo sin menisco y con las piernas por delante.
El caso es que luego viene la reanimación con una enfermera tras otra preguntando si muevo ya las piernas y entonces comienzan mis agobios. No puedo mover ni un dedo y pasan los minutos y uno empieza agobiarse. ¿Habéis tenido esa sensación? Yo desde luego que no la recomiendo, uno lo pasa realmente mal.
Menos mal que ya estoy en casa y ahora puedo volver a ver la series de médicos pero por culpa de ellas me voy a acordar del momento epinefrina toda mi vida, aunque podrían decir lo que dice en la viñeta a la entrada del quirrófano, "Errare Humanum Est".